Semana 8
Bitácora
semana 8
El profesor inició la clase del martes 29 de septiembre a las 9:01am.
Comenzó saludándonos, me preguntó sobre mi semana de receso y le comenté sobre mi
viaje a Carmen de Apicalá. Tras saludarnos a varios, y hablar sobre destinos de
vacaciones nos dijo que éramos afortunados por tener la semana de receso, pues
otras universidades no tenían ese privilegio. No pidió prender las cámaras
debido a que estaba en la casa de su mama fuera de Bogotá y el internet no era
muy bueno.
Como de costumbre iniciamos con el ritual de la lectura de las bitácoras,
la primera era de María Paula Valencia leída por Nicolás Hernández, la segunda
fue de Valentina Cepeda y esta la leyó Edwin. Ambas fueron del agrado del
profesor, estaban muy completas y tenían los requerimientos completos. Gracias
a ellas, pudimos empaparnos de lo realizado de la clase antes de la semana
Rosarista. Tras esto, Sebastián recordó algunos aspectos importantes como el
uso 12 letras en el título, sangría francesa en las referencias, entre otras.
Inició la presentación correspondiente del día, reflexiones sobre la
escritura académico- investigativa, la cual fue presentada por Andrés Felipe
Bravo y Andrés Felipe Patiño. Para comenzar, empezaron definiendo la palaba escribir, este es un proceso integral,
es ejercer una paciente labor textual en la pantalla del computador o en la
hoja en blanco para lograr, una superficie significativa. De ahí, la
inspiración llega cuando estamos simultáneamente buscando, estudiando,
construyendo y expresando. Por otro lado, para el profesor Daniel Cassany,
escribir es una actividad lenta y compleja, requiere tiempo, dedicación y
paciencia. Un escritor puede escribir hasta 6 borradores durante más de un día,
para elaborar un texto de 20 líneas.
Complementando con la información de la lectura, esta definición me parece importante
recalcarla. Según Locke, escribir tiene respuestas múltiples y
depende del contexto donde estemos situados. En lo que tiene que ver con lo
académico, lo profesional e investigativo, es un modo de representación, de
construcción de sentido y subjetivación de la experiencia e interacción, aunque
la retórica oficial de la ciencia prescriba lo contrario.
La siguiente diapositiva llamó mi atención pues decía cómo los estudiantes
ingresamos a la universidad con las herramientas necesarias para asumir la
lectura y la estructura en este nivel y en la disciplina, no obstante, la
lectura y la escritura son procesos cuyo aprendizaje no ha culminado al
comienzo de la universidad, sino que, para acceder a la nueva cultura de las
disciplinas, nosotros los estudiantes debemos aprender a leer y a escribir en
ella. Recordé las palabras del profesor respecto al objetivo de esta clase,
estamos aprendiendo en la universidad como redactar teniendo la ventaja de poseer
bases que necesitamos para enfrentar este reto.
Tras esto, mencionaron dos definiciones sobre la escritura en el ámbito
académico. La primera correspondía a Cassany, el cual decía: “la escritura es una función epistémica por cuanto durante
la redacción el escritor transforma y elabora su conocimiento, y a la vez lo
adecúa a una situación comunicativa en particular”. La segunda era de Anna
Camps: “La ciencia se construye a partir de prácticas discursivas, puesto que
es una construcción lingüística. Sin embargo, algunos investigadores poseen una
actitud que no les permite ubicarse en un nivel informativo para dar cuenta de
lo que han encontrado en sus indagaciones”.
Un aspecto que no fue
mencionado en la presentación es la estrecha relación entre la investigación y la publicación: son el envés y el
revés de una misma realidad. Los proyectos van más allá de la entrega de
resultados. Esto quiere decir que los investigadores deben gestionar de forma
permanente y variada la divulgación general y especializada de los hallazgos.
Esto implica pasar por la escritura de diversas maneras.
Continuando con la presentación seguían los bloqueos a
la hora de escribir, respondían a la pregunta ¿Por qué es tan fácil escribir un mal texto y bloquearnos durante la
redacción? Básicamente se divide la respuesta en tres aspectos, el primero
es porque probablemente sentimos temor al expresarnos. El segundo es porque la
gente tiene rechazo a la escritura ya que cuando empezamos nuestro proceso de
escritura desde pequeños no nos sentíamos privilegiados de hacerlo sino lo
veíamos como una obligación. Y, el tercero es porque vemos la escritura como un
producto final y no como un proceso que comprende una serie de etapas que
involucran exigencias en cuanto al género textual.
Por consiguiente, explicaron el proceso de la
composición textual, la escritura al ser un proceso de resolución de problemas
que deben enfrentarse con diferentes estrategias, debe estar compuesta por tres
etapas: la pre-redacción, la producción del texto o redacción y la última, corrección
textual en tres niveles: ortotipográfico y ortográfico, sintaxis y estilo y
los aspectos textuales. Para cada una de las etapas hay una serie de pasos, sin
embargo, considero que no debemos aprendernos cada uno sino saber de la existencia de una estructura para lograr un buen resultado a la hora de escribir. En este
punto, el profesor hizo una analogía con un buñuelo, comentó que el peligro de
los buñuelos es la explosión de estos, para evitar esto, se debe dejar reposar la masa, y eso mismo debe hacerse con el texto, hay que dejarlo reposar, luego
revisarlo y corregirlo.
Por otro lado, algunas recomendaciones de estilo para
narrar la ciencia son expresadas en claridad, precisión y concisión. La primera
según Vivaldi es: “ha de escribirse para que nos entienda todo el mundo: el
docto y el menos docto; el erudito y el no erudito; el especialista en la
materia y el profano”. En cuanto a la precisión, esto implica clasificar y
ordenar las ideas en el texto utilizando, bien sea, criterios cronológicos,
espaciales, causales, de proximidad semántica, de comparación y contraste, o
sencillamente, exponer las ideas según se haya evaluado su importancia. Por
último, la concisión la cual trata de recurrir a las palabras precisas e indispensables
para comunicarle al lector, con efectividad, dicho pensamiento. Debemos tener
en cuenta el buen estilo y el rigor científico no deben ser excluidos y
más que opinar sin fundamento, se debe interpretar. La redacción de artículos
académico-investigativos excluye las opiniones sin fundamento, es decir,
aquellas que no convenzan al lector demostrativamente.
Una característica encontrada en la lectura es el
evitar la primera persona. Para Barthes, a la hora de exponer los resultados de
una investigación surge la preocupación de caer en un discurso subjetivo,
puesto que para la ciencia el lenguaje no es más que un instrumento el cual debe
volverse lo más neutro posible, al servicio de hipótesis, operaciones y
resultados. Este temor se anula con la idea de que toda enunciación siempre
supone su propio sujeto, ya sea que se exprese de una manera directa diciendo
yo, nosotros, adjetivando o recurriendo a giros lingüísticos impersonales o
nominalizaciones, lo cual es una estrategia retórica orientada a
despersonalizar el discurso, con el fin de dar la idea de objetividad.
Para continuar mencionaron las diferencias entre la
escritura literal y la científica. El discurso literario es perceptual, es
decir, valioso por el mensaje verificable que transmite mientras que el
discurso científico debe estar libre de afectaciones literarias. Es un
instrumento neutro y transparente. En consecuencia, la escritura científica es
con frecuencia un reflejo exacto de un método científico específico, el
escritor científico deja huellas de su presencia en el texto y su discurso no
es ni monológico ni neutro. La dimensión subjetiva y polifónica del lenguaje se
manifiesta sin duda en la escritura científico-académica.
Con esto, es necesario reflexionar sobre cómo nuestros
hábitos lingüísticos afectan nuestro pensamiento y escritura académica. Los
investigadores no deben eximir del análisis su propio discurso.
En la actualidad, el artículo
académico e investigativo está siendo abordado como lenguaje desde la lingüística
textual, no sólo como un artefacto portador de ideas o asuntos externos a quien
escribe.
En cuanto a la definición de la retórica, no existe
una universal sin embargo nos presentaron tres famosas definiciones. La primera
según Aristóteles, “La capacidad de discernir, en cualquier caso dado, los
medios disponibles de persuasión”. La segunda según Whately,
“El descubrimiento de
argumentos apropiados para demostrar un asunto determinado, así como la hábil
organización de los mismos”. Y la tercera, la retórica es un discurso calculado
y argumentativo para influir sobre un auditorio y/o los interlocutores de
acuerdo con un propósito comunicativo. Dando una aproximación a la retórica de
la ciencia, su composición está dada por cinco partes: inventio, dispositio,
elocutio, memoria y pronunciato. En escritura científica se intenta tomar
distancia entre lector y autor, y la situación de producción del discurso, con
el fin de acercase a un ideal de objetividad, pero el sujeto siempre emerge y
se posiciona en su texto.
Lo anteriormente mencionado dio pie al uso de
metáforas en el discurso científico. La metáfora es principalmente una manera
de concebir una cosa en términos de otra. Surge de la inserción en un
determinado contexto de una nota que proviene de otro distinto, y su función
primaria es la comprensión. En los textos académico-científicos la metáfora no
busca crear un placer estético ni seducir al lector, su uso es práctico. Está
orientada, en buena medida, a hacer que el pensamiento y los conceptos sean
comunicables y comprensibles. Según Boquera, es posible transmitir la idea
de que se ha comprendido una teoría científica o un fenómeno. Puede suceder que el razonamiento central, basado en una metáfora, o el tópico de ésta, sea incorrecto,
impreciso o falso.
Un aspecto interesante encontrado en la lectura es el
uso de metáforas como estrategia; los escritores recurren a
las antiguas verdades arquetípicas para fortalecer y persuadir mediante su
discurso: al ciclo de la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, las
experiencias con los elementos fundamentales (agua, fuego, viento, tierra),
nacimiento y muerte, tiempo y ríos, entre otras.
Las funciones de las metáforas están dividas en
heurística y pedagógica. La primera, es una función relacionada con la
invención, la investigación y la ampliación del conocimiento. Implica que una
comunidad científica ve una realidad relevante a través del
lente de una determinada metáfora. Y la última, contribuye a una mejor comprensión de los conceptos y el recuerdo de una manera más sencilla a través de las
imágenes transmitidas. En cuanto a que son constitutivas de teorías, las
metáforas pueden constituir representaciones y modelos teóricos que reflejen el
modo de ver las cosas de una comunidad científica. En las revistas académicas hay una tendencia a pensar la necesidad de las metáforas en el lenguaje de la comunicación
científica.
Por otra parte, entraron en materia sobre la
literacidad académica, esta se refiere a las habilidades necesarias para saber
escribir y leer críticamente la ciencia, de acuerdo con las particularidades de
cada disciplina, y según las exigencias que imponen las comunidades académicas
y las características del discurso especializado. Este discurso, alude a una
serie de textos académicos o investigativos profesionales, que van de una bajo
a alto grado de especialización dependiendo de unos aspectos en específico.
Como último tema está la textualidad, empezaron con la
diferencia entre cohesión y coherencia. La primera es la unidad textual interna
del texto mediante la red de relaciones y estrategias que permiten el progreso o avance de manera temática. Y la
coherencia, es la conexión lógica que se produce entre el texto, el contexto,
el género al cual pertenece el texto y el propósito del autor. Dicho de otra
manera, es la correlación entre el propósito del autor del texto, el sentido y
la situación comunicativa. Por otra parte, es importante mencionar la
diferencia entre intencionalidad y aceptabilidad. La intencionalidad consiste
en que el texto está dirigido hacia el cumplimiento de alguna meta,
generalmente extralingüística. Se refiere a la actitud del autor, propósito
comunicativo o intención ilocutiva. Y la aceptabilidad alude a la
actitud/aceptación del lector u oyente con respecto al texto, a partir de la
coherencia y cohesión del mismo.
Otro concepto importante
es la diferencia entre informatividad y situacionalidad. La informatividad motiva el interés por la recepción
del texto y la situacionalidad se relaciona con los factores que hacen que un
texto sea relevante en la situación en la cual es producido, considerado y
divulgado. Por último, cabe mencionar la intertextualidad, esta consiste en una
relación de copresencia entre dos o más textos o la presencia de un texto en
otro. La forma más explícita de intertextualidad o discurso referido es la
citación, sea directa o indirecta.
Las anteriores normas según
la lectura son los principios constitutivos de la comunicación textual, a los
cuales se suman dos principios regulativos: la eficacia y la efectividad
textuales. La eficacia de un texto está sujeta a que los participantes
requieran o no de un mínimo esfuerzo para su utilización comunicativa; por su
parte, la efectividad de un texto depende de si genera o no un efecto
perlocutivo: alcanzar las metas que el autor se había propuesto.
Al terminar la presentación realizaron un juego en kahoot;
al principio del juego estuve dentro de las primeras hasta que las preguntas
aumentaron el nivel de dificultad. Para cerrar Sebastián nos compartió una
bitácora de un estudiante, la leí yo y al terminar la conclusión general fue la
confusión del texto, ninguno de los términos era familiar para nosotros y
concluimos que a veces más es menos. Pidió la reflexión de la clase como de
costumbre y finalizamos la sesión.
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